19 Oct Política y bolsa: a medio plazo, mandan los fundamentales.

Los políticos, en teoría, son el reflejo de la sociedad en la que viven, para bien y para mal. Un país democrático no puede argumentar que su clase política es la culpable de sus males, porque al fin y al cabo han sido elegidos por los ciudadanos, aunque puede argumentarse que una élite organizada podría alterar la evolución normal de la sociedad, si bien eso sería la excepción, no la norma en una sociedad democrática moderna.

El problema es que el ser humano es capaz de perder la cabeza en masa, y de hecho ya ha ocurrido y sigue ocurriendo. Por lo tanto, el hecho de que cientos de miles de personas piensen y actúen igual, no significa que tengan razón o que su enfoque sea razonable, y de hecho ni siquiera significa que sea bueno para ellos mismos. Confundir cantidad con calidad es una inercia muy humana. Las masas asustan, porque parecen incontrolables…y en ocasiones lo son. La racionalidad y el sentido común desaparecen, y la gente que sabe mantenerse cuerda no da crédito a lo que ven sus ojos. En muchas ocasiones esa gente es expulsada, marginada, lo cual refuerza la visión de la masa, que no encuentra ya obstáculo alguno.

Una vez lanzada una dinámica, es muy difícil pararla. ¿Cómo se acabó con el nazismo? Por la fuerza, desgraciadamente. ¿Cómo se acabó con el comunismo ruso? Tengo entendido que se autodestruyó. ¿Cómo acabará la locura en Venezuela o en Corea del norte? No tengo ni idea…aunque me gustaría que fuera rápido e indoloro. ¿Cómo acabará la deriva secesionista, que no tiene nada que ver con una posible independencia de Cataluña en el futuro? Imposible de saber, por mucho que los acontecimientos parezcan apuntar en una dirección clara. En definitiva, no cabe esperar que esto se solucione pronto y rápido. Pero eso no significa que el Ibex no pueda subir, porque los mercados se conforman con soluciones temporales, con tal de que puedan tener 6-12 meses de visibilidad. Aunque debemos estar preparados para todo.

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En el gráfico anterior podemos ver la evolución del Ibex desde 1999. Este no es el índice Ibex que todo el mundo conoce, porque éste sí que incluye los dividendos repartidos por las empresas que componen el índice a lo largo de los años. Las opciones PUT sobre Ibex 8000 puntos significan que hemos asumido la obligación de comprar Ibex a 8.000 puntos en caso de que caiga por debajo de ese nivel. La línea de puntos del gráfico anterior es el nivel equivalente en este gráfico, es decir, tras una caída del 20% desde los niveles actuales.

Una nueva caída del Ibex con claridad por debajo de los 10.000 puntos supondría en realidad una enorme oportunidad, que podríamos aprovechar gracias a la gran liquidez que tenemos. Porque la situación política actual no debe contaminar nuestra visión global de largo plazo. Veamos qué significa «global», y «largo plazo».

Globalmente, parece imposible que Cataluña se independice. A pesar de la campaña de propaganda internacional que están haciendo (y hablo de “propaganda”, no de demagogia), es algo que legalmente y políticamente parece imposible. En la Europa del s.XX, y considerando la realidad de la democracia española, ningún observador ni entidad internacional dará ninguna credibilidad a la propaganda de Puigdemont y compañía. Hay un artículo en el periódico «El País» del jurisconsultor del consejo de la UE, Jean Claude Piris, que lo deja bastante claro en mi opinión (ver «Un país que viola el Estado de derecho ni siquiera puede ser candidato a la UE«). Pero como siempre digo, no podemos basar una estrategia de inversión en un análisis político, porque la política es impredecible, aleatoria y caprichosa. Debemos tener una estrategia robusta, capaz de soportar eventos imprevisibles, inimaginables, como lo son dos guerras mundiales, la caída del muro de Berlín y del comunismo, el asesinato de un Presidente, una situación de hiper-inflación y dos shocks del petróleo, y un largo etc vivido en el s.XX.

A largo plazo, la economía se impone. Y la economía a largo plazo solo conoce una dirección: la alcista, es decir, la expansión económica, el crecimiento. Por eso, cualquier evento geopolítico que provoque fuertes caídas en la bolsa es, por defecto, una oportunidad. Tardará 2 meses o 2 años, o quizá incluso 6 o 7 años. Pero al final se impone siempre la economía. Incluso con guerras mundiales de por medio, la bolsa y la economía siguen creciendo en un horizonte de 5-10 años. Por lo tanto, siempre que sepamos comprar al menos a un 30% de máximos y de forma bien diversificada, una crisis política siempre es una oportunidad de inversión. Cuanto mayor sea la crisis política y el miedo que genera en los inversores, mayor es la oportunidad a largo plazo, porque nos permite comprar los mismos activos financieros mucho más baratos. ¿Acaso creen que la revolución de internet en la que estamos inmersos va a cambiar de rumbo por la crisis catalana? Esta revolución afecta directa o indirectamente a toda la economía. Los líderes (Google, Apple…) son los que más ganan, pero eso también acaba por llegar a todos los rincones de la economía (por ejemplo, con la banca electrónica que desarrollan los bancos tradicionales o el desarrollo de coches eléctricos y autónomos por parte de grandes marcas clásicas como BMW o Renault). Por supuesto que el Ibex no es precisamente un índice tecnológico. De hecho, es más bien un índice cíclico (por su ponderación de bancos, utilities, y el caso especial de Inditex), es decir, un índice que lo hace mejor que la media cuando la economía está en la segunda mitad de su fase expansiva, y peor que la media cuando está en fase de contracción. Resulta que el momento actual en la economía europea y americana es idóneo para los sectores cíclicos así que la oportunidad del Ibex es doble.

En condiciones normales el Ibex debe tener una ponderación pequeña en cualquier cartera. Pero en el momento en que se produce una marcada divergencia con el entorno europeo y americano (como actualmente), entonces surge la oportunidad «puntual», de la misma manera que puede surgir en valores más pequeños. El Ibex adquiere protagonismo en la medida en que se ha quedado atrás en términos relativos, y que no se atisba un techo de mercado en Europa ni en EEUU (lo cual no significa que tengan que seguir subiendo como desde principios de septiembre…).

Es importante recordar aquello de que “a menudo los peores negocios son las mejores inversiones”, una frase de gran profundidad y consecuencias, que muy poca gente entiende. Al final invertir es pagar 3 por algo que vale 5: ¿dónde es más probable que el mercado esté infravalorando un negocio, en una empresa brillante (o país dinámico) que está en boca de todos y lleva 10 años creciendo brutalmente o en una empresa cuyo negocio va a menos en un sector poco boyante (o en un país que atraviesa una crisis política llena de incertidumbre)? Esta es la razón por la que en estos momentos estamos valorando la oportunidad Ibex, y por la que también tenemos posiciones en Vocento (sector de prensa escrita aunque en transformación), que sin duda es un sector que atraviesa una larga crisis desde la aparición de internet, pero donde en este caso en concreto, el mercado puede estar infravalorando claramente la empresa ofreciendo un excelente ratio riesgo-recompensa (a condición de saber tener paciencia, porque el “valor” de una empresa es algo que aflora a largo plazo).

Vocento es una empresa pequeña, con una capitalización bursátil de apenas 170 millones de euros, pero un patrimonio neto contable de 250 millones. Además su negocio va a menos, es cierto, pero ofrece unas características (la prensa regional es el 70% de su negocio) que el mercado probablemente no está sabiendo valorar bien, y que le otorgan una mayor resistencia. Es una empresa española, pero no es Ibex, es decir, no hay inversores extranjeros operando en ella, y probablemente no forma parte de la cartera de casi ningún fondo de inversión internacional. Es por tanto un caso especial, al margen de nuestra apuesta actual con opciones sobre Ibex, y de la posible oportunidad superior que surja si el Ibex se descuelga por debajo de los 10.000 puntos.

La evolución a corto plazo del Ibex en función del desarrollo político será errática y aleatoria. Pero la estrategia a largo plazo consiste en afrontar esta crisis política (que no económica) como una oportunidad. Si ya ha pasado lo peor, le sacaremos un poco de rendimiento a corto plazo. Si todavía queda lo peor por venir, entonces le sacaremos bastante más rendimiento, pero a medio-largo plazo. Casi todo el mundo prefiere “pájaro en mano antes que cientos volando”. Pero en bolsa, a largo plazo, muchos de esos “cientos volando” acaban en la mano, y por eso vale la pena apostar por el largo plazo.



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